Atención psicológica para adolescentes desde los 14 años
Un espacio para hablar de lo que están viviendo.
Durante la adolescencia aparecen cambios, nuevas experiencias y preguntas sobre uno mismo y los demás.
Las amistades, la familia, la escuela, el cuerpo, la sexualidad y las redes sociales pueden tener un lugar importante. También pueden surgir situaciones que generan angustia, enojo, inseguridad o dificultades para relacionarse.
La psicoterapia ofrece un espacio para conversar sobre esas experiencias y comprender qué le está pasando a cada adolescente.
Algunas situaciones que podemos trabajar
Emociones y preocupaciones
Ansiedad, angustia, irritabilidad, frustración, inseguridad o dificultades para reconocer y expresar lo que sienten. A veces estas experiencias aparecen como preocupaciones constantes, cambios en el ánimo o conflictos difíciles de manejar.
Familia y convivencia
Discusiones frecuentes, problemas de comunicación, conflictos con madres, padres u otros adultos referentes y dificultades relacionadas con la necesidad de mayor independencia.
Amistades y relaciones con pares
Dificultades para integrarse, conflictos entre compañeros, experiencias de rechazo, bullying o problemas para establecer vínculos. También pueden surgir inseguridades relacionadas con la pertenencia y la aceptación.
Identidad y autoestima
Preguntas sobre uno mismo, cambios corporales, sexualidad, relaciones afectivas, inseguridades y experiencias vinculadas con la construcción de la identidad.
Escuela, redes sociales y vida cotidiana
Dificultades escolares, presión por el rendimiento, conflictos en redes sociales, experiencias con pantallas y situaciones que afectan el bienestar cotidiano.
Estos son algunos ejemplos. Cada adolescente llega con sus propias experiencias e inquietudes.
¿Cómo trabajo con adolescentes?
Me interesa construir un espacio donde puedan hablar de lo que les está pasando, hacer preguntas y sentirse escuchados.
Durante las sesiones conversamos sobre sus experiencias, sus vínculos y las situaciones que generan dificultades. Cuando resulta útil, también podemos incorporar actividades o recursos que faciliten la expresión y el trabajo terapéutico.
La propuesta se construye a partir de las características y necesidades de cada adolescente.
El lugar de madres, padres y adultos referentes
En determinados momentos también es importante conversar con las personas adultas responsables.
Estas entrevistas permiten conocer mejor la situación y acompañar aspectos de la convivencia, los vínculos y el proceso terapéutico. La participación de los adultos se organiza según las necesidades del tratamiento, respetando la privacidad del adolescente y los límites de confidencialidad correspondientes.
¿Cómo empezamos?
El primer contacto permite conocer el motivo de consulta y organizar las entrevistas iniciales. A partir de esos encuentros podemos evaluar cómo continuar y qué modalidad de trabajo resulta más adecuada.
Atiendo adolescentes a partir de los 14 años.

